Category Archives: Congresos

¿Cuándo operar un paciente en estadío N2?

La semana pasada participé de un curso de cáncer de pulmón en el Hotel Sofitel de Los Cardales en la provincia de Buenos Aires organizado por el Hospital Italiano de Buenos Aires. Es de remarcar la calidad de las presentaciones que allí vimos y lo agradable que fue compartir con mis colegas esos casi tres días de encuentro.

N2Una de las controversias sobre las que discutimos fue el tratamiento de la enfermedad ganglionar mediastinal N2 en el cáncer de pulmón. La discusión fue: ¿cuándo se debe operar un paciente con enfermedad N2? Partamos de la siguiente premisa: rara vez un paciente con enfermedad N2 es quirúrgico sin haber hecho antes tratamiento de inducción. Podrían exceptuarse los casos en los que la enfermedad N2 es hallada de forma incidental durante la resección pulmonar y algunos pacientes con enfermedad N2 en los grupos ganglionares #5 y/o #6 (que podrían tener un mejor pronóstico).

La mayor discusión está dada en qué hacer una vez que el paciente con enfermedad N2 confirmada, completa el tratamiento de inducción (radioterapia o quimioradioterapia) y por imágenes parece tener enfermedad resecable. ¿Se debe ahora operar y resecar la lesión pulmonar y realizar una linfadenectomía? Una postura es que el tratamiento del paciente con enfermedad N2 es la quimioradioterapia definitiva y no la cirugía, debido a la ausencia de ensayos clínicos que hayan demostrado algún beneficio en supervivencia en favor de los pacientes que han sido resecados. Sin embargo, los defensores de esta postura aceptan que podría discutirse cada caso en particular y considerarse la cirugía en casos seleccionados. Pero, ¿qué son los casos seleccionados? Aquellos que han logrado respuesta patológica completa en el mediastino.

Aquí encuentro yo el primer inconveniente: ¿cómo certificar que no hay rastros de enfermedad mediastinal? Los libros y los journals dan varias respuestas. Deberíamos realizar una re-mediastinoscopía si es que usamos una mediastinoscopía para estadificar al paciente inicialmente, o eventualmente EBUS. En los casos que hayamos usado EBUS para estadificar inicialmente, podríamos usar la mediastinoscopía para re-estadificar. La verdad es que en pocos lugares contamos con EBUS y aún contando con EBUS, la sensibilidad del EBUS para re-estadificar el mediastino que ha sido irradiado es baja. ¿Qué quiere decir esto? Que el la punción con EBUS puede mostrar ausencia de células atípicas, cuando en realidad un porcentaje importante de los pacientes tendrá enfermedad residual mediastinal.

Algo similar ocurre con la re-mediastinoscopía. No hay muchos grupos quirúrgicos que hacen esta cirugía de manera rutinaria. Se habla y publica acerca de la re-mediastinoscopía, pero lo cierto es que no es fácil de realizar, y en un mediastino irradiado podemos tener graves complicaciones. Además no son pocas las veces que sólo encontramos fibrosis sin siquiera biopsiar tejido ganglionar. Tal vez lo ideal sea estadificar con EBUS (en los centros que lo tienen) y reservar la mediastinoscopía para la re-estadificación, teniendo en cuenta que la estaremos realizando en un territorio irradiado.

Llegamos entonces a tener un paciente que hizo quimioradioterapia  y ahora no tenemos un buen método para descartar la persistencia de enfermedad mediastinal. Podríamos re-evaluar la respuesta por imágenes, idealmente PET-TC. De haber una disminución en el tamaño de las imágenes ganglionares y una disminución del metabolismo ganglionar, podríamos considerar la resección pulmonar, especialmente si se trata de enfermedad ganglionar inicial en un solo nivel ganglionar. Yo no veo mal esta conducta y es lo que habitualmente hacemos en mi hospital.

¿Hay ensayos clínicos que validen estas posturas? No hay demasiado, pero tratemos de agregar algunos datos de estudios clínicos que le den objetividad a lo que venimos planteando. Uno de ellos es del año 2007; se trata de un ensayo clínico publicado por la European Organisation for Research and Treatment of Cancer-Lung Cancer Group. En este ensayo prospectivo los pacientes seleccionados debían presentar enfermedad N2 irresecable. Diagnosticada la enfermedad mediastinal (332 pacientes) realizaban al menos 3 ciclos de quimioterapia basada en platino y luego se evaluaba la respuesta con TC. Luego eran randomizados a realizar radioterapia o cirugía. Este ensayo no encontró beneficios en sobrevida entre los pacientes que recibieron radioterapia vs. los que fueron operados. La sobrevida media y sobrevida a 5 años fue de 17.5 meses y 14% para los pacientes tratados con radioterapia y de 16.4 meses y 15.7% en los tratados con cirugía. Cabe destacar que el tratamiento de inducción fue sólo con quimioterapia y se reconoce que la quimioradioterapia concurrente tendría mejores resultados. Además muchos de estos pacientes tenían enfermedad ganglionar en varios niveles ganglionares o inicialmente considerados irresecables, que son justamente los pacientes que menos se benefician con la resección quirúrgica.

Otro ensayo clínico es el de Albain, el INT0139, en el que 396 pacientes con enfermedad N2 potencialmente resecable recibieron quimioterapia basada en platino con radioterapia concurrente hasta 45 Gy. Aquí fueron reevaluados y randomizados a cirugía resectiva o continuar con radioterapia hasta 61 Gy. Si bien no se demostró una diferencia significativa estadísticamente en sobrevida (sobrevida media de 23.6 vs. 22.2 meses, a favor del grupo que recibió cirugía), cuando se hizo un análisis considerando el tipo de resección pulmonar, los pacientes que recibieron una lobectomía como resección quirúrgica, sí tenían un beneficio en sobrevida. No ocurrió lo mismo con los pacientes que recibieron una neumonectomía, que mostraron una sobrevida peor que los que recibieron radioterapia sin cirugía. La presencia de múltiples estaciones ganglionares mediastinales afectadas fue un factor pronóstico independiente adverso.

Como se ve, el tema de enfermedad N2 en pacientes con cáncer de pulmón es por demás controvertido, con muchas consideraciones y no demasiados ensayos clínicos que validen las conductas médicas que se toman. Creo podemos cerrar con algunas conclusiones que de ninguna manera son categóricas y se encuentran abiertas a discusión:

  • Es muy variada la magnitud de la enfermedad mediastinal en los pacientes que se presentan con N2: desde enfermedad mínima en una estación ganglionar, hasta enfermedad bulky o en varios niveles ganglionares.
  • Es compleja la re-estadificación histológica luego de haber realizado quimioradioterapia, más aún cuando la mediastinoscopía fue utilizada para estadificar el mediastino de manera inicial.
  • La combinación de quimioterapia y radioterapia concurrente ofrecería la mejor posibilidad de tratamiento en términos de sobrevida.
  • No parece que sea de beneficio la cirugía resectiva en pacientes que tienen enfermedad ganglionar en varios niveles mediastinales.
  • Si se piensa que la resección pulmonar requerida luego de la quimioradioterapia es una neumonectomía, debería considerarse muy cuidadosamente esta opción, debido a la peor sobrevida que parecen presentar estos pacientes.
  • La lobectomía podría ofrecer un beneficio en sobrevida en los pacientes que hicieron quimioradioterapia de inducción con enfermedad N2 en comparación con aquellos pacientes que continuaron el tratamiento con radioterapia sin cirugía.
  • Todas las decisiones de tratamiento en este tipo de pacientes deberían ser sugeridas al paciente por un equipo multidisciplinario en oncología torácica.
  • Por último, una frase de un maestro de la cirugía, del que yo indirectamente aprendí todo esto: “No se curan más cánceres no operando”.

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Trials en cirugía torácica

Los trials en cirugía torácica no son demasiado frecuentes. A decir verdad no son muy comunes tampoco en cirugía general, por lo que no habría alguna razón para que lo fuesen es cirugía torácica. Las razones pueden ser muchas, la más obvia es lo costoso que resulta realizar trials en cirugía torácica; otra puede ser el que a diferencia de administrar una medicación, bien diferente es administrar un tratamiento quirúrgico; por último, el reclutamiento de pacientes en trials de cirugía torácica tiende a ser lento, por lo que realizar un trial lleva significativa cantidad de tiempo. A pesar de todas estas razones, hay trials en cirugía torácica, y algunos de ellos conducen las decisiones terapéuticas que tomamos diariamente como el trial del Lung Cancer Study Group en el que se comparó la lobectomía vs. resecciones menores para el tratamiento del cáncer de pulmón. Si bien es un tema que está siendo revisado, este es el trial que avala la realización de una lobectomía en vez de una resección menor en pacientes con cáncer de pulmón.
En el congreso del General Thoracic Surgical Club (GTSC) todos los años hay una primera sesión que llamada Robert Ginsberg Clinical Trials Meeting, en la que representantes de todos los intergrupos cooperativos esponsoreados por el National Cancer Institute, presentan qué trial están abiertos, en qué está el enrolamiento de pacientes y qué problemas se han ido encontrando.

Trials cirugía torácicaEl GTSC es a mi parecer el mejor y más completo congreso de cirugía torácica. No hay otro que se le compare en contenidos, actividades y profesionalidad. En el mismo se juntan los cirujanos torácicos académicos más reconocidos y en un ambiente por demás cordial y relajado se conversan los temas más actuales de nuestra especialidad. Entre estos está la sesión de trials clínicos. Este año un resumen de esta sesión fue publicada en el ATS, que para los que no pudimos ir este año, nos ofrece una excelente oportunidad para saber qué está ocurriendo en nuestra especialidad en lo que a trials se refiere. Les dejo el link: http://download.journals.elsevierhealth.com/pdfs/journals/0003-4975/PIIS0003497512025829.pdf
Aquí se demuestran los enormes esfuerzos que se están haciendo por tener datos de alta calidad en nuestra especialidad y fundamentalmente que por más difícil que sea, los trials clínicos en cirugía torácica son posibles.

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Lobectomía pulmonar en el paciente de alto riesgo

Hace unas semanas tuve oportunidad de asistir al congreso del AATS en Minneapolis. Entre los trabajos que se presentaron, hubo mucho material referido a la lobectomía pulmonar en el paciente de alto riesgo. Reiterando un poco lo dicho en varias oportunidades, el hecho de realizar cada vez más TC ha hecho que tengamos que ver de manera más frecuente pacientes con tumores de pulmón tempranos y con una muy baja reserva respiratoria. En este contexto aparece la ablación por radiofrecuencia y la radioterapia estereotáctica o SBRT como alternativas a la cirugía. En esta ocasión el estudio que les voy a comentar es a favor de la lobectomía pulmonar y específicamente a favor de la videotoracoscopía (VTC). Un excelente trabajo presentado en una de las sesiones plenarias, muestra cómo la VTC comparada con la toracotomía, se acompaña de una menor mortalidad y morbilidad postoperatoria en pacientes con ppoFEV1 de hasta menos del 20%. En el siguiente link pueden encontrar la presentación: http://webcast.aats.org/2013/Monday-Program.php#l12 El trabajo es el titulado: “VATS Lobectomy is Not Associated with Prohibitive Morbidity or Mortality in Patients with Predicted Post operative FEV1 (ppoFEV1) Less Than 40% of Normal: A Society of Thoracic Surgeons Database Analysis”.

El estudio está realizado utilizando la base de datos de cirugía general torácica del STS. En resumen, lo que mostró el estudio es que la mortalidad post lobectomía en pacientes con ppoFEV1 menor al 40% fue del 4.1% en el grupo al que se le hizo la lobectomía por toracotomía, vs. 0.6% en el grupo en el que se hizo por VTC (p=0.013). La mortalidad llegó incluso a ser tan alta como el 20% en los pacientes que se operaron por toracotomía cuando el ppoFEV1 era de menos del 20%, mientras que se mantuvo en 3.1% en el grupo por VTC.

Es importante disponer de este tipo de datos que sugieren que la lobectomía mini invasiva puede realizarse bajo ciertas circunstancias en pacientes de alto riesgo y que debe al menos considerarse en todo paciente que tenga diagnóstico de cáncer de pulmón en estadío resecable.

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CHEST 2012

La última semana de octubre se realizó en Atlanta, GA, el congreso anual del American Collegue of Chest Physicians, CHEST 2012. CHEST es un congreso que lleva cerca de 6000 personas entre neumonólogos, cirujanos torácicos, clínicos, kinesiólogos, enfermeros, otras especialidades médicas y paramédicas.

La cirugía torácica tiene su representación, aunque en mucha menor medida que las cuestiones clínicas que se presentan en el congreso. A pesar de esto, son varias las presentaciones que se hacen y hay otras varias sobre cáncer pulmonar, relacionadas con la cirugía.

Este año asistí porque de mi Hospital enviamos un trabajo que fue aceptado para presenta en un póster sobre el tratamiento quirúrgico del derrame pleural recurrente post cirugía cardíaca.

Uno de los trabajos presentados por el equipo de cirugía torácica del Memorial Health Care System, Chattanooga, TN, investigó qué tan seguro es remover la sonda vesical dentro de las primeras 24 horas de un paciente que tiene un catéter epidural para analgesia. Es interesante cuestionar este tipo de cosas, en mi caso siempre procedí a dejar la sonda vesical mientras la epidural estuviese colocada. En este trabajo, si bien con pocos pacientes, sólo tuvieron que resondar a uno de 46 pacientes. Creo que es una cuestión a considerar el sacar la sonda vesical de manera precoz en estos pacientes, facilita la deambulación y hasta podría adelantar el alta.

Otro trabajo presentado por un equipo de cirugía torácica de Tokyo Medical University, Tokyo, Japan, mostró la sobrevida de aquellos pacientes con citología pleural positiva, sin derrame pleural. Hicieron lavados pleurales en 812 pacientes a los que se le iba a realizar una resección pulmonar y antes de instrumentar el pulmón realizaron el lavado. Encontraron atipías en el 6,8% de los casos, la mayoría adenocarcinomas y estos pacientes tuvieron una sobrevida mucho más baja que aquellos que tuvieron citología negativa. Tal vez deberían hacerse lavados pleurales de rutina antes de iniciar la resección pulmonar. La verdad es que yo no lo realizo, pero hemos tenido pacientes con adenocarcinomas en estadío I con mala evolución y recurrencias tempranas. No me parece que sea algo que cambie la conducta de resecar o no debido a que no todos podemos tener un citólogo tan confiable que nos informe la citología mientras nosotros estamos iniciando la cirugía, pero si como elemento para saber acerca del pronóstico que tendrá el paciente.

Por último les comento otro trabajo del equipo de la Minnesota University, evaluando la función respiratoria y el impacto funcional de la plicatura del diafragma en casos de parálisis o eventración diafragmática. Ellos encuentran que los resultados satisfactorios son duraderos hasta 2 años después de la cirugía, que es su tiempo de seguimiento, y recomiendan la plicatura diafragmática en aquellos pacientes con parálisis diafragmática unilateral sintomática.

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