¡Publicamos en el ATS!

En el número de julio de 2013 del Annals of Thoracic Surgery se publicó nuestro segundo trabajo relacionado con la realización de biopsias pulmonares en pacientes con enfermedad pulmonar intersticial. Les dejo el link para el abstract: http://www.annalsthoracicsurgery.org/article/S0003-4975(13)00404-9/abstract

1255973580.062 copiaPara este trabajo juntamos una casuística que nos llevó varios años de trabajo y seguimiento y esta vez nos focalizamos en estudiar específicamente qué pasa con aquellos pacientes que tienen trasplantes previos de órganos sólidos y que durante su evolución desarrollan enfermedad intersticial que requiere de una biopsia pulmonar quirúrgica para diagnosticarse. La enorme cantidad de trasplantes que se realizan en nuestra institución nos brindó la posibilidad de investigar sobre este tópico. Particularmente nos centramos en describir cuáles son las diferencias en la evolución de aquellos pacientes que tienen trasplantes de pulmón y requieren una biopsia pulmonar quirúrgica, y los pacientes que tienen otro tipo de trasplantes. Es bien sabido que la inmunosupresión produce que los pacientes trasplantados presenten desafíos diagnósticos y de tratamiento únicos. Nuestra hipótesis fue que los pacientes trasplantados pulmonares tendrían una presentación y evolución diferente dado que en ellos el mismo órgano trasplantado es el que presenta la patología que necesita biopsiarse a diferencia de los pacientes con otros trasplantes. Muchas de nuestras presunciones fueron confirmadas, dado que encontramos que la presentación clínica y radiológica es diferente, así como la evolución posterior a la biopsia quirúrgica.

Es un honor para nosotros volver a publicar en una revista tan prestigiosa como el ATS y esperamos poder seguir haciéndolo. ¡Felicitaciones a todos los que participaron en este trabajo!

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La importancia de la asignación de costos indirectos

En el post anterior hablamos de qué son los costos, definimos un centro de costos como la unidad de referencia a la cual se le atribuyen los costos, y finalmente diferenciamos los costos directos de los indirectos.

Me parece importante ejemplificar ahora cuál es la importancia de asignar los costos de una manera correcta. Veamos por qué…

Habíamos dicho que la situación ideal sería conocer con exactitud que centro de costos ha incurrido en tal o cual consumo. Los costos directos se rastrean de manera inequívoca al centro de costos, por lo que en primera instancia sería sólo cuestión de saber a quién asignarlos y el 100% de dicho costo directo será imputado al centro que lo ocasionó. Hasta acá no parece tal difícil; sin embargo, la situación se complica un poco más con los costos indirectos. Dijimos también que los costos indirectos se prorratean entre los diferentes centros de costos, es decir que se asigna un porcentaje del mismo a cada uno de los centros. Parecería un hecho sencillo poder asignar un porcentaje a cada uno de los centros de costos, pero lo que en realidad ocurre es que en una empresa se generan una enormidad de costos indirectos y muchas veces no es tan claro en qué proporción contribuye cada centro de costos a su ocurrencia.

Podría parecer que esto es un problema menor, dado que al final del mes la empresa tendrá que pagar sus obligaciones sin importar quién ocasionó el gasto, pero en realidad es sumamente importante saber a quién imputar el costo para gestionar correctamente, más allá que el número final seguirá siendo el mismo.

Supongamos la siguiente situación – a fines prácticos se ejemplificará una situación simplificada para demostrar este punto-: un hospital tiene un quirófano que realiza solamente dos tipos de cirugías, la cirugía A y la cirugía B. Veamos los costos de cada una de las cirugías:

 

Cirugía A Cirugía B
Honorarios médicos 2,000 2,500
Horas de quirófano 3,000 4,500
Insumos 2,500 3,000
Internación 3,000 5,000
Total Costo Directo 10,500 15,000

 

Supongamos que el hospital necesita $20,000 para hacer funcionar los quirófanos. Esto implica a todos gastos que no están incluidos en las horas de quirófanos y son gastos generales compartidos por los dos tipos de cirugías que en este hospital se realizan. Podrían entrar aquí empleados administrativos, tiempo de gestión administrativa de autorizaciones, personal que recibe al paciente, etc, etc. Uno podría estar tentado a asignar un 50% a cada una de las cirugías, siendo así el costo total de la Cirugía A $20,500 y el de la Cirugía B $25,000. A estos valores el hospital les agrega un 10% de margen de rentabilidad y sale a ofrecer al mercado de financiadores la Cirugía A por $22,550 y la Cirugía B por $27,500.

Vamos a asumir que el mercado está dispuesto a pagar $16,000 por la Cirugía A y $35,000 por la cirugía B.

Veamos como quedamos con respecto al mercado:

Sin título1

En este caso los financiadores no comprarían nuestro servicio por la cirugía A ya que estamos pidiendo más de lo que el mercado está dispuesto a pagar y sí nos compraría la cirugía B que estamos vendiéndole a un precio menor que el precio de mercado.

Hasta aquí suena todo lógico (eso espero): nuestro costo es mayor que lo que el mercado quería pagar para una cirugía y menor para otra. Ahora Agreguemos unos detalles para mostrar nuestro punto: en realidad, se hacen 4 cirugías de B cada 1 cirugías de A, por lo tanto el consumo en costo indirecto está en una relación 4 a 1 de B con respecto a A. ¿No será más racional imputar entonces un 80% del costo indirecto a la cirugía B y un 20% a la cirugía A? Veamos como queda:

 

Cirugía A Cirugía B
Costo directo total 10,500 15,000
Costo indirecto 4,000 16,000
Margen del 10% 1,450 3,100
Precio de venta 15,950 34,100

Ahora nuestro precio de venta ha cambiado: $15,950 para la Cirugía A y $34,100 para la cirugía B. Fijense como ahora nuestros precios de venta son más acordes a lo que el mercado nos va a pagar.

Sin título2

De esta manera, podríamos ser competitivos en ambas cirugías e incluso ofrecer nuestro precio algo más bajo que lo que el mercado pagaría y vender así nuestros dos servicios.

Debe quedar claro que al final del día nuestro costo final será el mismo, sólo se trata de asignar cada costo de manera adecuada a quien incurre en el mismo y de esta manera tomar las decisiones correctas.

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Costos directos e indirectos

Para entender la diferencia entre costos directos e indirectos, deberíamos antes que nada definir qué es un costo. Un costo es un recurso sacrificado para lograr un objetivo específico y se mide como la cantidad monetaria que debe pagarse para adquirir bienes y servicios. Toda empresa incurre en costos y para gestionar una empresa es necesario asignar estos costos a las áreas que los ocasionan. Este proceso tiene dos etapas:
1- Acumulación: es la recopilación de información de costos (es decir, cuánto salió cada cosa adquirida).
2- Asignación: los costos obtenidos en la etapa anterior se asignan a las diferentes áreas que ocasionaron los costos.
Para realizar la acumulación de los costos es necesario definir lo que es un centro de costos. Sencillamente, un centro de costos es un área de la empresa que ocasiona costos. Es la unidad a la cual se imputarán los costos acumulados. En el caso de un hospital, un centro de costos podría ser un servicio quirúrgico; éste genera ingresos por sus servicios prestados y a la vez incurre en costos para brindar estos servicios. Entonces, todo lo que este servicio consuma se le asignará como costo.
Ahora que ya definimos qué es un costo y qué es un centro de costos, se pueden introducir los conceptos de costos directos e indirectos. Los costos directos son aquellos que se identifican inequívocamente con un centro de costos determinado. Usando el ejemplo de un servicio quirúrgico, el salario de los cirujanos que en él trabajan se comportaría como un costo directo, siempre y cuando los cirujanos trabajen de manera exclusiva en este servicio quirúrgico (ahora veremos porqué aclaramos esto). Los costos directos no se prorratean, dado que el 100% del costo se asigna a la unidad de costeo, es decir, al centro de costos.

Por el contrario, los costos indirectos no se rastrean de manera inequívoca con la unidad de costeo o centro de costo. Sería el caso del salario de un cirujano que trabaja para más de un servicio quirúrgico. Habrá que ver qué porcentaje de su tiempo dedica a cada uno de los servicios y así asignar un porcentaje del total del salario a cada uno de ellos.

Resumiendo un poco: cuando hablamos de costos es necesario definir la unidad de costeo (centro de costos), es decir el área que incurre en los costos acumulados. Definidos los centros de costos, podemos ahora asignarles los costos; si son ocasionados enteramente por el centro de costos en cuestión, se tratará de un costo directo; en cambio, si el costo no puede imputarse completamente al mismo, el costo será indirecto. Un costo indirecto siempre deberá prorratearse.

Veamos todos los conceptos en un ejemplo. Consideremos los quirófanos de un hospital como centro de costos. Los salarios de las instrumentadoras y todos el personal que trabaja exclusivamente en quirófanos serán costos directos imputados 100% al centro de costos quirófanos. También lo serán todos los insumos que se utilizan en quirófano y tantas otras cosas que son allí consumidas. En cambio, el personal de limpieza si realizase sus tareas dentro y fuera de quirófanos se comportará como un costo indirecto: parte de su trabajo es en quirófano y otra parte no lo es. Se deberá determinar qué porcentaje se asigna a quirófanos y qué porcentaje se imputa a los otros centros de costos en los que el personal de limpieza trabaja. La energía eléctrica consumida en quirófano también será un costo indirecto y tendremos que determinar qué porcentaje del total de energía consumida por el hospital corresponde a esta área.

En el mundo ideal se podría saber con exactitud qué tanto de cada uno de los costos corresponde a cada centro de costos. Es importante ser lo más preciso posible, porque de esta manera se sabrá cuánto nos cuesta cada uno de los centros de costos que tiene nuestra institución. De lo contrario, podemos incurrir en el error de pensar que tenemos servicios caros (cuando en realidad puede ser que le estemos asignándole más costos indirectos de los que debemos) y otros demasiado rentables (cuando le asignamos menos costos indirectos de los que realmente consumen).

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